martes, 15 de julio de 2014

¿"Goyo" en su laberinto y sin salida?

Santos Guerrero
¿Santos Guerrero, ex presiden de la región Cajamarca, realmente, se encuentra inmerso en su propio laberinto y sin salida? Sus enemigos, que van desde periodistas pasando por autoridades del gobierno central hasta alto directivos de las trasnacionales extractivistas, sin duda, casi celebran a grandes voces su encarcelamiento.  Mientras que, por otro lado, otro sector social que comprende el campesinado que se siente amenazado por las actividades mineras, lo considera  como la autoridad  defensora del agua. Dos fuerzas pugnan ante "Goyo": los que lo quieren ver en la cárcel y los que lo consideran un líder que salió en defensa de los que lo eligieron como presidente regional. 

Con el conflicto Conga, luego que la población en multitud lo presionara a que se una a la gran protesta contra una empresa minera que ya había ocasionado serios problemas a los cajamarquinos, Santos se había convertido en la autoridad que respondió al llamado de un pueblo que lo había elegido. Se convirtió no solo en la autoridad, sino en un líder potencial con amplias posibilidades de lograr la reelección como autoridad regional. El respaldo popular le era alto. Y ahora, encarcelado, las cosas, al parecer, en nada a cambiado. 

Santos sabía muy bien que se había enfrentado al gobierno central y a uno de los  poderes fácticos económicos más fuertes en el mundo, la Newmont.  El ejecutivo, que ya había dejado de ser nacionalista y progresista, no le perdonó y, como tiene el poder político sobre las instituciones que controla, lo ha encarcelado hasta pretender desaparecerlo del espacio político.

 Es evidente, a pesar de los presuntos actos de corrupción, que Santos está pagando una venganza política. Si no hubiese salido ante el llamado del pueblo que se levantó contra el proyecto Conga, ahora no estuviese encarcelado, no se conociera los presuntos actos de corrupción en Prorregión. Nada hubiese pasado. Pero como hizo todo lo contrario lo que quería el ejecutivo y la trasnacional minera, continuará sin libertad.



Así que, Goyo, por unirse a la gran protesta que iniciaron los cajamarquinos contra un proyecto minero que, técnicamente, es destructivo, construyó su propio laberinto. El laberinto que también construyó  sus propios  seguidores y algunos funcionarios que eligió. Ese laberinto hoy lo tiene encerrado. No porque esté encarcelado, sino por las personas que lo rodean y lo condujeron por ese laberinto que tiene pasadizos oscuros que hoy está pagando por presuntos actos de corrupción. A la construcción de ese laberinto también contribuyeron el empresario  Vallejos, quien recibió más de diez proyectos en su favor, y los otros funcionarios presos y algunos prófugos de la justicia. Al parecer ese laberinto no tiene salidas.

Si Santos logra demostrar que jamás recibió dinero de los empresarios  que ejecutaron proyectos en la región, en ese laberinto, que el mismo construyó y sus funcionarios, aparecerá una salida no solo para su libertad, sino para su libertad política. Será un candidato potencial. Pero si es todo lo contrario, es decir, que sí recibió dinero y además sus funcionarios, su carrera política se complicaría.


La corrupción, en el Perú, tiene raíces históricas. Las autoridades deben entender que este problema moral se encuentra inmerso tanto en la derecha como en la izquierda progresista. Y en el Perú se investiga la corrupción solo cuando chocas con el poder central y su aliada el poder factico económico.       

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